No más del 10 ó 15 por ciento de las innovaciones alcanzan los deseos de sus creadores. Otro 15, 20 ó 25 por ciento no alcanzan el rango de desastres, pero no se pueden considerar exitazos. El sesenta por ciento restante, en el mejor de los casos, son pies de página en los libros de historia.
Y no nos debemos de olvidar del factor “tiempo”. Una invención podría no tener éxito, pero diez años más tarde alguien hace lo mismo con algunos cambios imperceptibles y tiene un rotundo éxito. Algunas veces las estrategias son más importantes que la innovación en sí misma. El problema es que raramente te dejan una segunda oportunidad.
¿Cree que una empresa debería involucrarse en el proceso de “destrucción creativa”, tal y como se describe por Clayton M. Christensen en “El dilema de la innovación”?
Absolutamente. Sin embargo exige que sea un proceso continuado y, sobre todo, organizado.
Hace años yo trabajé en una empresa de las más grandes del mundo, líder indiscutible en un amplio abanico de campos. Cada tres meses, un grupo de personas de la organización –gente joven y no siempre la misma-, se sienta y observa cada uno de los elementos de la compañía, productos, servicios, procesos, políticas, siempre con la misma pregunta : ¿Si no hubiéramos hecho esto antes, iríamos por el camino correcto? Si la respuesta es no, entonces formulan una segunda pregunta, ¿qué haremos? Cada cuatro o cinco años, esa compañía ha abandonado sistemáticamente o, al menos, modificado, algún producto, proceso y, especialmente, sus servicios. Este es el secreto de su crecimiento y de su rentabilidad.
Una compañía debería ser capaz de eliminar aquello que le sobra. El cuerpo humano lo hace automáticamente. En el cuerpo existe una enorme resistencia. El abandono no es fácil y no se deberían subestimar los efectos que puede causar. Tiene un tremendo impacto en la mentalidad de la gente y de la organización. Algunas veces una mejora puede llegar a suponer un nuevo problema, y así en un ciclo infinito. De las empresas y personas que conozco, el 70% de los nuevos lanzamientos provienen de una ligera modificación de algo ya existente. El mejor ejemplo que conozco es, probablemente, GE Medical Electronics. Son líderes en el mundo, y la mayor parte de sus productos no provienen de la innovación sino del perfeccionamiento.
Uno de los libros clave que escribió usted fue “La era de la discontinuidad”. Si volviera a vivir ese momento hoy, en estos años de cambios acelerados y de fuerte competencia, ¿qué es lo que escribiría?
No lo sé, porque no he leído ese libro desde hace 30 años. No suelo leer mis viejos libros, escribo nuevos. Sin embargo, pondría más énfasis en la demografía, mucho más hincapié en la globalización, y un especial detenimiento en Internet, concretamente en el comercio electrónico business-to-business.
¿Qué elementos podemos encontrar en aquél libro comparados con la economía actual y la sociedad de hoy?
En los últimos 40 ó 50 años la economía fue dominante. En los próximos 20 ó 30 años los asuntos sociales serán dominantes. El rápido crecimiento de la población adulta y el encogimiento de la población joven significa que habrá problemas sociales. Debido a los avances en la fabricación, la producción aumentará exponencialmente. El trabajo está desapareciendo. Los trabajadores de cuello azul y la proporción de la industria de la manufactura en el PIB están decayendo. Si tradujéramos los precios de los bienes manufacturados a dólares, advertiríamos que desde 1960 han estado bajando un 1 ó 2 por ciento anual.
Fuente : fbusiness
Rodolfo Salas
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La comunicación directa es vital. Los procesos tecnológicos, especialmente los que de alguna manera u otra, reemplazan la comunicación cara a cara, por una relación internet, se olvidan que uno de los factores principales es el conocimiento personalizado, por lo menos de vez en cuando. De allí que, a la larga, se produzca un quiebre en las posibilidades de desarrollar negociaciones cuando este proceso no se da. En mi concepto, como profesional en la materia, la tecnología ha avanzado tanto que al no contemplar estos temas fracasa. La verdad está en el equilibrio de las relaciones y las omisiones se pagan caro. Dr. Alfredo M. Hirschfeld (Dr. en Psicología Social - UAJFK). Invitado - id:200000- ip:***.43.41.35 - (14/02/2004)