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Las empresas están advirtiendo hoy por hoy la relevancia que tiene la logística. Conseguir vincular toda la cadena de suministro, desde la recepción del pedido al posicionamiento del producto final con el control de costes y la cuenta de resultados de las organizaciones, se ha convertido en un paso de interés estratégico. Guillermo Amén, responsable de desarrollo corporativo del Grupo DAMM, y Jaume Bonavía, director comercial y de marketing de Ágora Europe reflexionan acerca de la logística, su importancia dentro del sector de gran consumo frente a otros sectores, la situación actual del transporte, el papel de la tecnología y las tendencias de futuro que se vislumbran en la materia.
“Considero que el único objetivo que debe perseguir la logística es satisfacer las necesidades de un mercado. En cualquier compañía la logística era siempre un tema vinculado al departamento comercial. Con el tiempo esta realidad ha ido evolucionando, y creo que la logística de una empresa (el departamento de logística) acabará posicionándose como un staff dependiente de manera directa de la dirección general. ¿Por qué? Porque la logística de una empresa es todo, desde que llega el paquete de folios porque la impresora no dispone de papel, hasta hacer llegar a su destino cualquier producto que una empresa fabrica como fruto de su core business”, comenta Jaume Bonavia. El concepto de logística ha sufrido variaciones a lo largo del tiempo. Desde la mera definición de almacén al que normalmente iba unido un área de transporte, hasta la búsqueda de la eficiencia en la preparación de pedidos y la realización de los mismos como resultado de la unión, bajo un mismo paraguas, de logística y transporte. Más tarde se vio la necesidad de buscar la eficiencia en la captación del pedido, evitando pedir en cualquier cantidad y en cualquier momento, con el objetivo de que la logística fuese más desahogada y, sobre todo, más eficiente en costes. “Tal y como ha comentado Jaume, el proceso que se ha experimentado es de un incremento del radio de acción del concepto de logística, pero siempre con las miras en la eficiencia de costes. Con este objetivo lo que tiene que lograr una empresa es hacer más eficiente su cadena de suministro”, añade Guillermo Amén. Para ello, se hace necesaria la identificación de los costes de todas las labores que no sean de venta o de marketing, como por ejemplo, el aprovisionamiento, la preparación del pedido, el almacenamiento, la distribución primaria y secundaria o la atención al cliente. Una empresa sólo podrá competir en un mercado vinculando toda la cadena de suministro con el control de costes y la cuenta de resultados de la propia empresa. Por eso, es primordial que el departamento de logística evolucione y se sitúe lo más cerca posible de la dirección general.
¿Cómo alcanzar la eficiencia en costes? “DAMM como una de las empresas más sólidas del sector cervecero, advierte que para seguir creciendo, el binomio ‘a más ventas, más ingresos’ no es del todo cierto. A más ventas significa más costes y por tanto menor rentabilidad. Consecuencia de esta reflexión y debate interno, junto a consultoras y empresas especializadas en logística, DAMM ve la necesidad de buscar la eficiencia. Y por ello nació Ágora Europe hace tres años”, comenta J. Bonavía. La decisión de DAMM en este sentido fue clara: desligarse de las pautas del mercado en materia de subcontratación, e integrar de manera eficiente los almacenes, los reguladores, los operadores logísticos y la tecnología necesaria. DAMM creó hace tres años una empresa dedicada a la rentabilización de la cadena de suministro. Ágora Europe ha sido la encargada de desarrollar una tecnología que permite previsualizar con anterioridad a la contratación los costes de transporte y lo que significa el transporte para su operador logístico, en este caso, Alfil Logistics, compañía participada por DAMM y RENFE, y proveedora de servicios logísticos del grupo DAMM. La logística en el sector de gran consumo.
El rol fundamental de la logística en cualquier sector está íntimamente relacionado con el porcentaje de representatividad que tiene en la cuenta de resultados el coste logístico. Tal y como comenta Guillermo Amén, “en el sector de la cerveza o de aguas, el coste de la logística suele rondar entre un 5-10%. No hay márgenes abultados, ni tampoco son productos de alto valor añadido (como relojes, cerámica o textil). Debido a que el coste logístico es sustancial, en la cadena de suministro es necesario mejorar la eficiencia”.
No cabe duda de que la logística se ha convertido en un elemento decisivo a nivel empresarial. ¿Podría hablarse de una moda? Guillermo asegura que “más que una moda, se ha hecho evidente una necesidad de focalización en la cadena de suministros para garantizar la competitividad”. Quizá por tradición, o también por la propia evolución desde el punto de vista industrial, cuando una empresa ya ha invertido en maquinaria para producción, en almacenes y en la externalización a través de operadores logísticos, lo único que le queda, por ahora, es optimizar la cadena de suministro. En este sentido, aunque existe la posibilidad de lograr mayores niveles de eficiencia en determinados sectores, no se está haciendo todo lo que debería. En otros, como el sector de gran consumo o el sector de la automoción ya se están tomando medidas.
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