El año 2003 acabaría con una facturación de 6 millones de euros: la quinta parte de lo anunciado en notas de prensa dos años antes. Fycsa se mantuvo luego en ese nivel de facturación, y en 2006, habiendo ya salido de la empresa algunos consultores más, se incorporó a la marca Élogos, junto al Grupo Doxa. Esta nueva iniciativa, bajo la presidencia de Mariano Baratech, espera llegar a los 30 millones de euros en 2008.
Desaparecía pues la marca Fycsa sin alcanzar su objetivo, poco tiempo después de un singular management buy out que acababa situando como propietario y presidente a la misma persona que vendió la compañía, Miguel Ángel Canalejo Larráinzar (de gran prestigio en el mundo empresarial, y cuya honestidad fue ya reconocida por la sociedad gastronómica Napardi en 1996). El expresidente de Alcatel España, también presente en Élogos, es hoy consejero de diferentes grandes empresas, aunque —es frecuente su presencia en los medios— sostiene que ser consejero no es un chollo. También suele decir que lo suyo es el antipelotazo, y asimismo se recordará su posición crítica en relación con la política de denominaciones de origen en el sector vitivinícola. Preside Bodegas Vinartis, antigua Cosecheros Abastecedores (vino de mesa Cumbres de Gredos, y también otros de calidad en diferentes DD.OO.), y además es propietario de una nueva bodega, Pago de Larráinzar, en Ayegui (Navarra).
Gestlink, ya sin Vega de Seoane como presidente, ha eliminado de sus páginas web la vinculación con Fycsa. José Ignacio Díez, líder del proceso descrito, ahora socio director en Élogos, ha dejado su puesto de vicepresidente de APeL y, sin olvidar el e-learning, proclama la dirección por hábitos (un modelo de liderazgo para directivos) como producto estrella de la empresa; pero su presencia en los medios parece haberse reducido sensiblemente, frente al despliegue de los años 1996-2004. En una de sus declaraciones en 2004, desviaba a los clientes la responsabilidad por “los pinchazos” del e-learning.
El sector del e-learning en estos años
Efectivamente había, en el panorama neosecular, un cierto optimismo sobre el crecimiento de esta modalidad de aprendizaje, especialmente en el segmento de la formación continua. Las grandes empresas se apresuraron, ya en 2000 y 2001, a desplegar sus plataformas y llenarlas de contenidos para sus trabajadores y directivos; sin embargo, los cursos no generaban aprendizajes significativos y, en realidad, el éxito de los proyectos no parecía medirse tanto por la eficacia del aprendizaje como por el volumen de participantes y el end rate. Fycsa situaba el éxito al alcanzar un end rate del 75%, sin aludir a los niveles de eficacia de Kirkpatrick.
En 2003, los proveedores hablaban ya con frecuencia del blended learning, como apuntando que el e-learning necesitaba un complemento de clases presenciales, para neutralizar las deficiencias que empezaban a señalarse en la eficacia del aprendizaje on line. Por entonces (mayo de 2003) y por ejemplo, Carlos Pelegrín Fernández, director de desarrollo y formación de Telefónica de España, venía a señalar que los proveedores que eran excelentes en e-learning no lo eran en formación presencial, y viceversa; pero el hecho es que la nueva tendencia (el blended) parecía imponerse.
El sector crecía, aunque por debajo de expectativas. Admitido ya que las cosas no iban suficientemente bien en el e-learning corporativo, en Expansión y Empleo (junio de 2004) pudimos leer cómo algunos proveedores responsabilizaban a sus clientes de los fracasos habidos en la formación on line:
“De nada vale tener una buena plataforma o unos contenidos excelentes si no se cuidan otros factores como la motivación, la involucración de los mandos o la alineación con la estrategia de la compañía” (M. Baratech, presidente del Grupo Doxa y de APeL);
“Estos directivos no se dejan asesorar por las consultoras que contratan y, al final, pasa lo que pasa” (J. I. Díez, vicepresidente de APeL y consejero delegado de Fycsa);
“La mayoría no tiene suficiente conocimiento en esta materia como para desarrollar un proyecto” (J. Lozano, presidente de Aefol).
Declaraciones como las anteriores, precisamente formuladas por los máximos responsables de estas asociaciones, parecían poner de manifiesto cierta frustración. Por lo tanto y por entonces, puede decirse que ni satisfechos los proveedores, ni satisfechos los usuarios (un estudio de Santillana Formación había puesto cifras a la opinión de estos últimos). En definitiva y aunque el sector progresaba, no lo hacía tanto como algunos proveedores esperaban, ni se lograba satisfacer suficientemente a usuarios y clientes. En el cruce de alegaciones con los clientes, los proveedores agrupados en el “Círculo de Consultoras de Formación” (Fycsa incluida) sostenían también en 2004 que, en el sector, se compraba por precio y no por calidad. Ésta parecía ser la explicación de los proveedores a la situación que se vivía. Quizá algunas empresas clientes estaban imponiendo su capacidad de compra para ajustar los precios, y el resultado estaba afectando a la calidad.
Al respecto, sabemos que precisamente el director de Desarrollo y Formación de Telefónica señalaba en 2003 que “los mejores resultados pueden alcanzarse con contenidos de calidad media”, y que “los contenidos excelentes no garantizan absolutamente nada, incluso pueden conducir al fracaso”. De modo que los precios y las calidades del e-learning habían sido objeto de visible discusión, a la vez que el concepto de éxito adquiría significado al margen de la materialización del aprendizaje y la mejora del desempeño: parecía hablarse de resultados en la implantación del e-learning, como alternativa o complemento de la formación tradicional en sala.
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Un estudio excelente Mis felicitaciones, José, por la labor de investigación y análisis. Un artículo muy esclarecedor para los interesados en el mundo del e-learning. En mi opinión, las empresas que nacen bajo un paraguas -y me refiero a FYCSA- tienen la tendencia a perder contacto con la realidad y vivir en funcion de ese cliente 'casi único'. A sus empleados y colaboradores les ocurre algo similar a los funcionarios públicos. Se sienten importantes y grandes, casi perfecto, excepto por esa molestia que significan 'los otros clientes', que no se conforman con un servicio mediocre y exigen una calidad equivalente a lo que pagan. Pienso que el germen de la destruccón de esa marca venía desde su nacimiento.
Un muy cordial saludo
Máximo Kinast Maximo - id:98917- ip:***.121.199.248 - (14/10/2006)
En respuesta a Máximo Gracias, Máximo, por tu comentario.
Yo he utilizado información hecha pública por la propia empresa en diferentes foros, y me he detenido especialmente en las declaraciones del primer ejecutivo; la verdad es que no sé si los empleados hubieran hecho declaraciones similares. De los clientes, quizá no todos presentan las mismas exigencias de calidad, pero estoy contigo en la importancia de la misma cuando pienso, sobre todo, en los usuarios de los cursos on line. Mi opinión es que el sector hubiera crecido más rápido con una mayor satisfacción de los usuarios. Gracias, otra vez.
José Enebral. José - id:232131- ip:***158.101.114 - (14/10/2006)