Quizá este análisis resulte demasiado específico y debamos también nosotros acudir a discutibles analogías: ¿debería un fabricante de refrescos defender que lo importante es la sed y no la calidad del producto? ¿Debería un fabricante de mayonesa defender que lo importante es el sabor y no el valor nutritivo, o al revés? Seguramente un fabricante debe dedicarse a satisfacer las expectativas de los usuarios o consumidores, y no tanto a defender unas expectativas u otras; pero es que Fycsa era, o quería ser, una consultora, y Díez manifestaba: “Estos directivos no se dejan asesorar por las consultoras que contratan y, al final, pasa lo que pasa”.
Resulta difícil encontrar opiniones coincidentes con las de Fycsa en materia de contenidos formativos, y por eso me atrevo a considerar un error el relativizar la calidad de los mismos. Someto a consideración del lector mi creencia de que la lentificación en el despegue del e-learning esté relacionada con la insatisfacción de los usuarios. Es verdad que, en este sector del e-learning corporativo, no coincide la figura del cliente con la del usuario, pero la mayoría de los clientes (directivos de formación de las empresas) persigue —eso debemos pensar— la satisfacción de los aprendedores (por no decir alumnos) on line.
Para ser más precisos, y tras la lectura del libro patrocinado por Fycsa a que nos hemos referido (e-Learning: las mejores prácticas en España), solamente Telefónica de España parecía sumarse a la relativización de los contenidos. Por el contrario, Aena, Alcatel, Endesa, la UOC, Ferrovial, Oracle, Caja Madrid y SCH (Banco de Santander), seguramente casi todos clientes de Fycsa, como lo era Telefónica desde los años 80, apostaban sin reservas por la calidad de los contenidos. ¿Podía cuadruplicar sus ventas una empresa con criterios de aprendizaje no compartidos por clientes y usuarios?
Si un directivo o trabajador del conocimiento (los new knowledge workers) no encontrara en un curso on line satisfacción a sus expectativas, y sí encontrara, por ejemplo y en cambio, inexplicado empeño ajeno (quizá cierta coacción, mezclada con la orquestación de sistemas de puntos o créditos) en que lo siguiera, podría sentirse un extra, un figurante, en el escenario de la formación en la empresa; la materialización del aprendizaje demanda motivación intrínseca (pura) del aprendedor...
¿Qué llevó a Fycsa a dispersar la atención sobre la calidad de los contenidos?
Díez, proveedor de contenidos, venía a decirnos que se puede aprender con contenidos precarios; quizá pensaba en que es mejor que el propio interesado busque en Internet, o en textos impresos, la información que en cada momento precise y la estudie con espíritu crítico, pero no lo explicaba. ¿Se imaginan al director de formación de una gran empresa pidiendo a Díez un buen curso de trabajo en equipo, o de liderazgo para directivos, y a éste diciendo que no hace falta que el curso sea bueno, sino que los alumnos estén motivados para seguirlo?
Pero también podemos imaginar a este ejecutivo en sintonía con algún buen cliente que precisara llenar su plataforma de contenidos sin poner mucha atención a la calidad (eficacia didáctica) de los mismos; que deseara una buena participación de directivos y trabajadores, con un elevado end rate; que, como lo hacía igualmente Raúl González y otros directivos de Fycsa, considerara el éxito ya conseguido al alcanzar un end rate del 75%. Quizá eran años para implantar el e-learning, para acostumbrar a los usuarios, para incorporar las nuevas tecnologías del aprendizaje... No podemos explicar de otro modo las declaraciones de Fycsa, y además contamos con la posición de Telefónica de España (“los mejores resultados pueden alcanzarse con contenidos de calidad media”), que tampoco parecía exigente con la calidad de los contenidos on line. Pero hemos de pensar que difícilmente puede consolidarse un negocio en que resulte preterida la satisfacción de los usuarios o consumidores.
Mensaje final: cuatro elementos cardinales
Hemos visto cómo una empresa preparada para el crecimiento en un sector emergente, vio empero reducirse su volumen de negocio; quizá se puso la atención en la meta lejana y no en el camino; en los fines y no en los medios; en el negocio y no en la satisfacción de los usuarios. Siendo la enseñanza una actividad típicamente autotélica (también en el segmento de la formación continua), Fycsa pareció apostar por la exotelia en su actuación: por el liderazgo del sector, por el crecimiento espectacular. Parece que no puede hablarse de intuición, sino de su ausencia, para ver el futuro, aunque puedan hacerse otras lecturas.
Acabamos de hablar de intención, atención, intuición y actuación, y se trata de cuatro variables cardinales en la empresa. En Fycsa, la intención resulta dudosa el observar la actuación; la atención parece ponerse mucho en los fines y poco en los medios, más en las apariencias que en las realidades; la intuición pudo verse bloqueada por intereses, deseos y modelos mentales que no favorecían una prosperidad sostenida; la actuación, en suma, propició la desaparición de una marca nutrida durante 20 años.
De cara a la prosperidad de las empresas, someto a la consideración del lector varias propuestas: que se han de perseguir metas alcanzables y realistas, sin preterir la satisfacción de usuarios o consumidores; que se ha de repartir bien la atención a los fines y a los medios, en busca de efectividad y calidad de vida; que se ha de catalizar la ayuda de la intuición genuina como elemento de competitividad al tomar decisiones, y que se ha de actuar en consecuencia con lo anterior. En las empresas y si me dejan insistir, creo que las personas deben compartir metas profesionalmente estimulantes; que deben gestionar bien su atención y su conciencia; que han de aprovechar también su inconsciente y ayudarse de la intuición auténtica en sinergia con la razón, y que deben actuar con efectividad bajo el principio ganar-ganar, sin que nadie pierda.
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Un estudio excelente Mis felicitaciones, José, por la labor de investigación y análisis. Un artículo muy esclarecedor para los interesados en el mundo del e-learning. En mi opinión, las empresas que nacen bajo un paraguas -y me refiero a FYCSA- tienen la tendencia a perder contacto con la realidad y vivir en funcion de ese cliente 'casi único'. A sus empleados y colaboradores les ocurre algo similar a los funcionarios públicos. Se sienten importantes y grandes, casi perfecto, excepto por esa molestia que significan 'los otros clientes', que no se conforman con un servicio mediocre y exigen una calidad equivalente a lo que pagan. Pienso que el germen de la destruccón de esa marca venía desde su nacimiento.
Un muy cordial saludo
Máximo Kinast Maximo - id:98917- ip:***.121.199.248 - (14/10/2006)
En respuesta a Máximo Gracias, Máximo, por tu comentario.
Yo he utilizado información hecha pública por la propia empresa en diferentes foros, y me he detenido especialmente en las declaraciones del primer ejecutivo; la verdad es que no sé si los empleados hubieran hecho declaraciones similares. De los clientes, quizá no todos presentan las mismas exigencias de calidad, pero estoy contigo en la importancia de la misma cuando pienso, sobre todo, en los usuarios de los cursos on line. Mi opinión es que el sector hubiera crecido más rápido con una mayor satisfacción de los usuarios. Gracias, otra vez.
José Enebral. José - id:232131- ip:***158.101.114 - (14/10/2006)