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Termina esta semana, que para los que estamos "más entretenidos" en esto del Internet estuvo aderezada con la salida el martes del navegador de Google, Chrome, del que ya poco se puede decir pero que de momento sirve sólo para navegar y nada más. Pero mencionarlo es para abordar un detalle, que 5 días después me sigue quitando el sueño.
Y me refiero al "despiste" que divulgó entre varios sitios norteamericanos la presentación y explicación en comic del navegador, sucedido un día antes de su lanzamiento y que hizo correr como reguero de pólvora en un santiamen la venida en pocas horas del mismo. Según fuentes oficiales hubo un error en el envío de la información y precipitadamente ésta salió de sus computadoras unas cuantas horas antes. No creo ser el único en suponer que pensar que esa es la realidad es tan absurdo y tal "equivocación" no fue más que parte de todo un golpe mediático para preparar el recibimiento del navegador. Si además, el conocimiento del mismo llega a través de un comic detallado en 38 páginas y realizado por uno de los más grandes maestros en la materia -algo inédito en la presentación de algún otro servicio de Google- tenemos entonces un delicado asomo al mundo que le abrió la puerta hasta del más escéptico y hostil. Cabe mencionar que si bien Internet Explorer es considerado el enemigo a vencer en esta batalla de navegadores, quien resulta directamente afectado con la salida de Chrome sin duda es Firefox, y la gente de Google sabía de la importancia y extremadamente delicada misión que tenía al lanzar su oferta.
¿Qué podemos aprender de la salida de Google Chrome?
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En la medida de lo posible, genera expectativa sobre tu futuro servicio/producto.
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Procura acompañar este "ruido" de la información necesaria para que se entienda el qué de lo que ofreces.
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Y por último, esmérate porque el servicio/producto esté a la altura de las expectativas generadas, que será a fin de cuentas lo que enganche a tu cliente/usuario.
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