De acuerdo a lo sostenido por Neil Sendelbach - Director de Liderazgo de la Universidad de Michigan -, los líderes efectivos generan la cultura empresarial apropiada, tratan de entender las características de la cultura empresarial existente y deciden la mejor alternativa para cumplir con la estrategia de la compañía para la cual trabajan.
En la Escuela de Negocios de la Universidad de Michigan desarrollamos el modelo MVC (Marco de Valores Competitivos) que permite a los líderes realizar balances sobre sus logros e incrementar la efectividad empresarial.
El líder debe monitorear lo que sucede a su alrededor, hacer observar el cumplimiento de las reglas, mantener la estructura y el flujo de la empresa y de sus sistemas.
Si tomamos como base este modelo podemos afirmar que las características típicas de un líder latinoamericano son las que poseen sus pares en otras partes del mundo. Son personas que se demostraron a sí mismas cierta capacidad para contribuir al crecimiento de una compañía, en forma individual y efectiva.
Gracias a esta habilidad saben aceptar la responsabilidad de sumar puntos en favor del trabajo de otros. En distintos rincones del mundo existe una amplia gama de intereses y capacidades que varían entre saber delegar funciones y responsabilidades, y asumir la responsabilidad de liderar a otros.
Creo que una de las ventajas que poseen los líderes en América latina y, específicamente en la Argentina, remite al número de cambios producidos en el ambiente laboral. Estos cambios les han forzado a desarrollar habilidades que les permiten administrar y guiar personas en un ambiente de turbulencias.
Entonces, el desafío es el siguiente:
¿Cómo podemos reconocer y superar las limitaciones de los paradigmas locales que impactan en los líderes globales?
Cuando a este desafío se le suman los distintos modelos de competencia empresarial y la historia de la dominación empresarial y cultural estadounidense, nos preguntamos:
¿Cómo podemos desarrollar un liderazgo sin fronteras?
En este punto considero que es conveniente encarar este desafío con un enfoque lo más culturalmente neutro posible. Dicho enfoque debe facilitar las aptitudes de los líderes en cualquier área de una empresa para que puedan analizar las herramientas estratégicas de la compañía y sus implicancias en el ejercicio del liderazgo, y adaptarlas a las diferencias culturales existentes.
Durante las últimas dos décadas el MVC ha sido exitoso porque al privilegiar la competencia sobre el conflicto, permite que los líderes registren los elementos más importantes de una situación y recurran lo menos posible a juicios de valor. De esta manera, pueden definir cuál es la conducta que conviene adoptar en una situación determinada.
¿Está de o no acuerdo con este modelo de liderazgo MVC (Marco de Valores Competitivos? Anímese a dejar su opinión!!!
Fuente : Clarín.Com
Rodolfo Salas
estrategia@WinRed.Com
http://www.arnegocios.com.
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