A la caza comercial de la minoría china (Gonzalo Iruzubieta)
Muchas voces hablan de China como del gran mercado del próximo futuro, donde millones de personas se lanzarán a consumir productos y servicios que, por supuesto, les venderemos nosotros. Incluso, algunos se refieren al gran país asiático en términos de amenaza para el comercio mundial o, mejor dicho, para aquélla minoría de países que controla ese comercio en la actualidad. Dejando de lado previsiones fundadas como, por ejemplo, que China será el mercado online más grande del mundo en cinco años y la tercera economía publicitaria en 2011, el futuro del milagro chino permanece supeditado a un Gobierno totalitario. Que el país asiático se convierta en el nuevo paraíso de las grandes marcas dependerá de la forma en que se produzca la transición hacia las libertades democráticas y comerciales.
El 1 de enero de 2005 la Organización Mundial del Comercio (OMC) eliminará las cuotas a la exportación. El resto de países teme que China, que se incorporó a la OMC en el año 2002, sea el gran beneficiado por esta supresión. A su favor está la baza de sus reducidos precios que se obtienen gracias a unos costes de producción mucho más baratos que en otros países. Sin embargo, el término costes de producción cobra aquí un carácter eufemístico, ya que se está refiriendo a condiciones de semi explotación de los trabajadores, jornadas de 16 horas, sueldos irrisorios y escasez de beneficios sociales.
La economía occidental ve a China como un paraíso de 1.400 millones de personas dispuestas a lanzarse a un consumo desenfrenado. Un estudio de Morgan Stanley prevé que, en cinco años, será el mercado online más grande del mundo. Al mismo tiempo, un informe de Zenith Optimedia señala que en 2011 China será la tercera economía publicitaria del planeta, sólo superada por EE.UU. y Japón.
Estas optimistas previsiones encuentran su fundamento en que la economía china está creciendo en los últimos años a una media aproximada del 10%, pero lo que parecen olvidar quienes elaboran estos planes es que el futuro político de este país depara grandes incertidumbres que tendrán efecto directo en las cifras manejadas.
Da la impresión de que los planificadores piensan sólo en los grandes números de un país inmenso y ven a cada ciudadano como un consumidor potencial. Sin embargo, parece que se olvidan de que se trata de un país en el que más de 120 millones de personas viven con menos de un dólar al día y donde muy pocas regiones superan los mil dólares por persona y año.
Independientemente de la desigual distribución de la riqueza del país, lo cierto es que el Gobierno deberá adoptar, tarde o temprano, medidas encaminadas a ampliar las libertades democráticas y económicas en el país, como por ejemplo la regulación de las condiciones de los trabajadores, que incidirá en un aumento de los costes de producción. El proceso de democratización del país que, tarde o temprano, se producirá, depara grandes incógnitas que pueden modificar en gran medida los planes de las empresas occidentales.
Como ha sucedido repetidamente, tras la liberalización de economías controladas por el Gobierno (el ejemplo más reciente es el de Rusia) se incrementa sobremanera la brecha de desigualdad social entre ricos y pobres. En el caso concreto de China, parece claro que el desigual reparto de la riqueza se acrecentará y sólo una mínima parte de la población podrá convertirse en consumidora de los productos y servicios que ofrezcan las compañías occidentales. Será sólo una minoría, pero una minoría sobre un mercado potencial de 1.400 millones de personas. Como ejemplo, en la actualidad ya hay más de 80 millones de internautas en China, lo que representa, únicamente, el 6% de la población. Al mismo tiempo, el mercado publicitario mueve ya el mismo volumen que el italiano. Conseguir un porcentaje ínfimo de este mercado puede suponer estar hablando de millones de clientes. Independientemente del progreso o no del país, una vez más, lo que interesa son los grandes números, y China los tiene todos. [Gonzalo Iruzubieta]
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Hay que conocer bien a China para opinar. NO estoy de acuerdo con el autor cuando manifiesta que China es una incertidumbre por el tipo de gobierno que tiene y lo compara con Rusia.
Craso error, no debemos olvidar que mientras la mayorìa de nuestros países occidentales (Rusia, Estados Unidos, etc.) son sociedades cuya historia se remonta a 200 o 300 años, China tiene 5,000 años de existencia y una civilización formada con características muy especiales que lo hacen distinto a todos los otros países occidentales con quien queremos compararla.
EStoy seguro que la inmensa mayoría de chinos están de acuerdo con su gobierno y con la forma cómo están manejando su economía. Para que un paín tan inmenso y variado pueda crecer a un ritmo de 10 % anual durante 30 años seguidos no es poca cosa y de seguro no lo para nadie.
Tal vez por eso Estados Unidos y Japón aparte de Europa han entendido esto y se apuran a hacere negocios con China. Invitado - ip:***.121.87.131 - (28/12/2004)