Formación y Aprendizaje, sólo conceptos pero cargados de significado. Tradicionalmente el concepto formación ha ido ligado a procesos externos a la tradicional educación reglada y enfocado, generalmente, al sector laboral. Por otra parte, la formación como tal se ha basado en la transmisión de los conocimientos que posee un profesional, con lo cual, y dependiendo de la calidad y capacitación docente del mismo, revierte directamente en el resultado del proceso formativo.
Y entramos de golpe en la era de las Nuevas Tecnologías, Internet y la Sociedad de la Información y el Conocimiento y la formación, como no podía ser de otra manera, se intenta adaptar a esta nueva situación global. Con ello aparece, como proceso evolutivo en la red, el llamado eLearning o formación on line, donde el profesional tiende cada vez más a “aparecer” de forma distinta en el proceso formativo. Los contenidos que antes exponía en presencial son volcados en un repositorio sobre el que se diseña y crea el curso on line y el alumno, ahora convertido también y por nomenclatura en usuario, tiene una nueva visión sobre el curso con facetas que antes no eran posibles, como poder repetir las veces que quiera una lección o, en caso de ser alumno aventajado, realizar el curso en menos horas de las propuestas.
Pero independientemente del cambio de medio, que ya es significativo, el objetivo global del proceso formativo prácticamente no ha cambiado. Me explico. Si tenemos un elemento de equilibrio y situamos, dentro de un proceso formativo, al docente en un lado y al alumno en el otro, el elemento se decanta hacia la parte del docente. Toda la responsabilidad recae en el transmisor de conocimientos, cuantas veces hemos oído la frase: “vaya curso, el ponente era buenísimo”, que ocurre, que el aprendizaje ya se da por descontado?. En el caso de eLearning, el peso empieza a repartirse. La calidad de los contenidos, la manera de expresarlos y el diseño del curso, - eReading, multimedia o interactivo-, y el alumno, pero sólo por el simple hecho de ser la única persona física, ya que la transmisión de conocimientos sigue siendo la misma.
Pero qué ocurre si inclinamos todo el peso sobre el alumno, toda la responsabilidad del proceso; qué ocurre si en lugar de hablar de formación como transmisión de conocimiento hablamos de aprendizaje como sedimentación de ese conocimiento?. Están realmente los procesos on line pensados para que el alumno aprenda, o aprender es un proceso que depende exclusivamente del alumno?.
Antes hemos citado tres formas de eLearning que son directamente proporcionales en evolución a la implicación del alumno. Si el proceso es eReading el alumno sólo tiene que descargar o imprimir documentación, a la que puede dedicarle todo el tiempo que desee. Si el proceso es multimedia, normalmente sigue sin implicarse al alumno pero en conjunto el proceso es más ameno e implica mayor calidad de edición; si pasamos a interactividad, la implicación del alumno no sólo se incrementa sino que probablemente afecte al desarrollo del proceso.
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