Sólo empleo el término formación cuando no me queda más remedio. Tengo 15 años de experiencia en intentar enseñar cosas actuando como “formador” y lo único que siempre me ha preocupado es que se aprenda. Algún sentido debe tener que este gerundio, learning, sea del verbo aprender, verdad?.
Por qué hablamos sobre la tendencia futura del eLearning cuando todos los datos apuntan a que se encuentra en un estado inicial de desarrollo?. Porque la implantación del eLearning no debe ser una cuestión de tiempo sino de comprensión. Y digo de comprensión porque lo primero que hay que comprender es la posición de la formación dentro del organigrama de la empresa.
Cuando adquirimos cualquier producto de consumo publicitado en los medios y comprobamos que sus características difieren de las que nos decantaron por adquirir uno y no otro, tenemos todo el derecho como consumidores a reclamar ese “engaño”.
Pero, y la formación?, para que nos formamos?. Sobre todo, para capacitarnos y poder optar a mejores puestos de trabajo. Pero cuando presentamos nuestro currículum, siempre es más determinante la experiencia, independientemente del número de cursos o procesos formativos no reglados que hayas podido realizar. O sea, nos piden aprendizaje, no formación; quieren que tengamos experiencia, no que hayamos accedido a contenidos. También es un “engaño”?.
La verdad es que no, simplemente es un enfrentamiento de puntos de vista entre dos partes que tienen que convivir, la empresa y el empleado. Y este hecho nos devuelve a la encrucijada formación - aprendizaje. Realmente qué es lo que se valora, lo que uno sabe (aprendizaje) o lo que tendría que saber (formación)?. Hay una frase de Aristóteles que refleja esta situación: “Lo que tenemos que aprender, lo aprendemos haciendo” . Es una frase cargada de significado ya que procede de una cultura tremendamente estudiosa y cita la experiencia como base del aprendizaje.
El concepto que se tiene de la formación es extraño ya que está considerada hoy día como necesaria y continua, pero se siguen usando los mismos cánones de decisión: cursos cortos, baratos y fuera de horas de trabajo. En definitiva, formación no planificada.
Si la formación tradicional sigue renqueante no esperemos que la formación digital funcione mejor. O sí ...
Sólo reorientemos el proceso y asentemos la decisión sobre tres pilares. Este hecho nos permitirá confirmar que la implantación de procesos de eLearning no depende del tiempo de desarrollo sino de la comprensión que se hace de él:
1. Detección: analicemos nuestro modelo de negocio, planifiquemos qué es lo que queremos y determinemos qué es lo que necesitamos
2. Decisión: los procesos de aprendizaje deben basarse en planificación y demanda interna, no en oferta externa. Cuantas adquisiciones erróneas se han hecho de plataformas eLearning?
3. Objetivo: manteniendo siempre la calidad de los contenidos, orientemos el proceso de aprendizaje hacia el receptor del mismo, centrémonos en potenciar sus capacidades cognitivas para asentar los conceptos
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