Si la actividad de su empresa ha comenzado a crecer y se ha dado cuenta de que muchas tareas no pueden ser cubiertas con la cantidad de personal actual, seguramente ya estará pensando en la necesidad de contratar más gente. Y si no está seguro de la decisión que está por tomar (o de la que ya se tomó) y no está en condiciones de acudir (o no quiere) a un profesional para que lo asesore en la búsqueda y selección de personal, entonces no puede dejar de leer este artículo.
El reclutamiento y la selección de personal son - sin lugar a dudas – algunos de los aspectos más críticos en la gestión de muchas PyMEs. La carencia de un proceso formal de selección, ha conducido a un buen número de estas empresas a ejecutar esa difícil tarea de un modo improvisado, pagando muy caro después el error de haber incorporado a 'alguien' que no era la persona deseada. Y de ese 'pequeño' error, después se desprende otro problema que quita buena parte de tiempo (y dinero), y que es la forma en que esa persona que 'tomamos' se vaya... Si, si, primero la incorporamos y al poco tiempo queremos que se vaya por sus propios medios (claro, porque indemnizarla tiene un alto precio). Y aunque a muchos les cueste reconocerlo, esta situación es bastante común, e inclusive, hasta se ha repetido más de una vez.
¿Qué se debe tener en cuenta?
A la hora de buscar personal para contratar y cubrir un puesto, son muchos los factores que deben tomarse en cuenta. Uno de los principales errores que cometen quienes no tienen experiencia en este difícil proceso, es dejarse llevar por la intuición, por ese 'algo' que hay en el interior 'que dice' que hay que contratar a aquella persona porque 'se parece bastante a' (a mi, a otro, a un empleado que tuve, a un empleado de la competencia que no puedo tener..., etc), en lugar de contratar a la persona que mejor respondería a las necesidades de la empresa, comercio o negocio. El problema de contratar a alguien dejándonos llevar por nuestras creencias, es que no hay posibilidad de confrontación con nuestras ideas y con las reales necesidades que tiene la empresa. Es cierto que cuando la cantidad de cosas por hacer va en aumento, se incrementa paralelamente el riesgo de que se cometan errores. Y así muchas veces se generan incumplimientos en las entregas, defectos de fabricación de un producto, mala calidad de servicios, y un montón de cosas que nadie quiere mencionar, pero que siempre están. El hecho de 'creer' que la persona que hemos tomado es la ideal porque 'parece' que va a dar todo de sí y que es capaz de hacer cualquier tarea que le encomendemos, es una ocurrencia totalmente absurda. Además de que no existen personas así (o casi no las hay), es decir, que 'hagan de todo un poco' (y que lo hagan bien), casi nunca 'todo es muy sencillo' y menos se da que 'cualquiera lo puede hacer'. Y si alguien hace 'de todo un poco', definitivamente no lo puede hacer todo.
Algunas breves recomendaciones:
La mayoría de las PyMEs que desarrollan actividades en nuestra región, son empresas de servicios o comerciales, y mas allá de la actividad o sector en el que se desenvuelven, todas tienen un punto en común: el éxito o el fracaso reside en su personal. No digo nada nuevo invocando la metáfora de que el personal constituye el cimiento de la empresa o el andamiaje fundamental sobre el cual se apoya el éxito del negocio y un montón de cosas que 'suenan lindo'. Pero entonces... ¿por qué no elegimos bien a quienes nos van a acompañar en la empresa cuando tenemos la oportunidad de hacerlo? Alguien podría decir que en las PyMEs se cometen muchos errores en la selección porque no tienen los recursos de las grandes empresas que poseen un área de Recursos Humanos para desarrollar esta tarea, o que pueden contratar psicólogos o consultores que seleccionan personal, los evalúan y recomiendan aquellos que consideran más idóneos para ocupar ese puesto requerido. Si Ud., estimado lector, es de los que todavía piensa así, le diré algo: un profesional que lo asesore siempre le costará menos que el error que puede llegar a cometer por la improvisación. No obstante, como en muchos casos, hay excepciones, y en este contexto hay algunas empresas que 'algo' del proceso de selección llevan adelante (aunque es más informal que formal). Así entonces, como no es mi intención describir el proceso formal de selección, le propongo explorar algunas sugerencias para mejorar esa difícil tarea. Y recuerde siempre que, antes que nada, su empresa se sustenta en el personal.
1) No contrate al primero (o a la primera) que vea.
Muchas veces he escuchado comentarios del tipo 'no vale la pena perder tiempo' o 'el primero que se presente, lo tomo'. Parecería que hacer ésto resulta más barato, porque uno se ahorra el tiempo en entrevistas o en anuncios en los diarios... Cuanta equivocación junta!!! Donde se pierde tiempo y dinero, es en atender mal a los clientes. Y nadie puede darse el lujo de seleccionar erróneamente y afectar con ello la productividad, generar un mal desempeño o empeorar el servicio (eso si es perder en serio). Algo de cierto tiene la frase que dice 'nunca hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión'; pero no se deje llevar por eso. Antes de contratar a alguien, siempre es conveniente entrevistar a varias personas. Recién allí, tome una decisión.
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