El Programa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apunta al fortalecimiento de las empresas Pyme con asistencia técnica profesional, la realización de un plan comercial internacional y el aporte de un estudio de mercado específico para el producto.
Argentina ha avanzado fuertemente en la exportación a partir de nuestra noche negra del 2001, pasando en números gruesos, de los U$S 15.000 a los casi 50.000 millones de dólares.
De hecho que este salto no ha sido fruto de una política ordenada y coherente de exportación, sino de una primera ventaja competitiva meramente cambiaria, de la necesidad de encontrar un mercado cuando el interno no existía, y principalmente de la nueva fuerza empresaria argentina que dejó de mirar hacia las prebendas y asistencia del estado para dedicarse a hacer sus propias tareas.
Y además este crecimiento no ha sido al amparo de ventajas arancelarias propias del intercambio favorecido de los bloques como ocurrió con México cuando se incorporó al Nafta, y de exportar U$S 50.00 millones pasó a los 500.000 millones de dólares en 10 años, sino más bien casi lo contrario. El crecimiento se ha notado en una apertura de países de interesante y nueva opción.
En este aspecto, un mercado que se nos presenta como altamente interesante es el de los países del este asiático, tales como China, Japón, Tailandia, Malasia, Indonesia, Corea del Sur, Honk Kong y Singapur, con tasas de crecimiento promedio del 6%, en tanto que la UE ostenta hoy un crecimiento del 1,9% y EE.UU, 3,4 y decreciendo, además de una masa humana de más de 1800 millones de habitantes.
Estos mercados fueron tradicionalmente satisfechos desde Argentina con commodities y a través de grandes empresas multinacionales, por lo que, comenzar a satisfacerlos con productos de valor agregado y por empresas Pyme es y sería un excelente y posible desafío.
Desde luego que, como estrellas del firmamento comercial actual, estos países son apetecidos por prácticamente todo el resto de proveedores que buscan posicionarse ante los nuevos ricos, por lo cual la colocación de productos argentinos en dichos países deberá pasar por una fuerte competitividad y enarbolando ventajas competitivas que no necesariamente pasan por la variable precio, sino más bien por una interpretación cultural y una fuerte cuota de perseverancia y vocación exportadora.
En este contexto es fácil desinteresarse y volver a intentar la salida a mercados más “fáciles”, cercanos o…, pero, el hecho es que en este punto el exportador Pyme argentino que desee insertarse en estos mercados, cuenta con una serie de herramientas interesantes de promoción, asistencia técnica, análisis de mercadeo específico, que no eran de aplicación hasta hace poco.
Una de ellas, pero no la única, es la que le puede proveer el Programa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) queapunta al fortalecimiento de las empresas Pyme, posibles exportadoras de bienes intermedios con valor agregado, especialmente a los países mencionados, con asistencia técnica profesional, la realización de un plan comercial internacional y el aporte de un estudio de mercado específico para el producto. Es con esta asistencia que ya varias empresas han conseguido sin mayor inversión el posicionamiento asistido en estos mercados sino difíciles al menos antipodianos y desconocidos.
Si bien no es hora de quedarse esperando que otros nos asistan, y que nadie mejor que nosotros para conocer nuestras posibilidades y descubrir a nuestros clientes, el grado de satisfacción de las empresas asistidas insinúan que puede ser ésta, una muy buena herramienta para el despegue exportador.
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