Una empresa no debería ser fruto de un impulso. En ningún caso deberían ser razones o factores ajenos a la propia idea o negocio los que actuasen como desencadenantes del mismo. Normalmente la creación de una empresa está precedida de mucho trabajo no remunerado por parte del emprendedor. Al igual que buscar un trabajo es un trabajo en si mismo, por el que nadie nos paga, iniciar una actividad empresarial nos requiere una fase previa de planificación.Uno de los pilares de esa planificación es el estudio de la financiación de nuestro proyecto: Recursos Propios y Recursos Ajenos.
Los recursos propios están formados por las aportaciones de los socios y por los beneficios no distribuidos de la actividad que permanecen en forma de reservas. Los recursos ajenos son los que obtenemos a través de entidades financieras, préstamos de otros agentes o empresas, u otras vías. Hay que calcular cuanto dinero se va a necesitar, en qué momentos y cómo se va a desembolsar. Es preciso planificar a un año vista las salidas de dinero que va a exigir nuestro proyecto y con cierta tendencia pesimista pues los ingresos probablemente serán un 40 % más bajos, y los gastos un 40 % superiores a nuestras previsiones. Los primeros serán un tanto inciertos pero no así los gastos.
No debemos olvidar las subvenciones existentes , pero dada la operativa de las mismas será mejor no contar con ellas ya que normalmente son concedidas y abonadas una vez transcurrido un año desde el inicio de nuestra actividad. Para nuestra planificación deberemos contar con los presupuestos de local, maquinaria, mobiliario, licencias, ordenadores, estimar costes de electricidad, de personal, impuestos, seguros sociales, publicidad, etc. Conviene ser serio y meticuloso, tomarse tiempo para encontrar proveedores de calidad que ofrezcan buen precio teniendo en cuenta que hay servicios a los que resulta de aplicación la máxima 'lo barato es caro '.Si de la previsión realizada se deduce que los recursos propios más los generados por la actividad no serán suficientes para el funcionamiento continuo y óptimo de la sociedad, será este el momento de plantearse fuentes de financiación alternativas entre otras razones porque no se puede negociar ni pedir dinero a un banco con prisas. Además, una sociedad de nueva creación no suele tener facilidades para que el banco le conceda dinero. Es el socio el que deberá contar con bienes suficientes que sirvan de garantía para que la entidad financiera le conceda un préstamo, una linea de crédito o de descuento. En definitiva, que salvo que los socios ofrezcan garantías suficientes, no podrá acudirse a la financiación bancaria.
La regla a seguir es financiar el activo fijo de la sociedad (locales, mobiliario, ordenadores) con préstamos y recursos a largo plazo (recursos propios), y las existencias, deudas de clientes y otros activos a corto plazo con recursos también a corto plazo. Esto hace que el fondo de maniobra de la sociedad, es decir, la diferencia entre el activo y pasivo circulante ( o lo que es lo mismo, lo que se debe y lo que nos deben en el plazo de un año) sea positivo y se eviten tensiones de tesorería.
Javier Donoso Pérez
Director
Economista-Asesor de Empresas
Improdex Desarrollo Empresarial S.L.
www.improdex.com
www.creacion-empresas.com
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LA MEJOR FINANCIACION: EL MORRO Al autor se le olvida la mejor fórmula de financiar la creación de una empresa, y que es precisamente la que él utilizó: buscarse socios emprendedores que desembolsasen su aportación al capital social, mientras él no tuviera que hacer desembolso alguno. Invitado - ip:***53.82.223 - (24/09/2006)