Nuestra segunda infancia (Catalina Hoffmann Muñoz-Seca)
Catalina cuenta su experiencia en el cuidado de los mayores en España.
Cuando miro a Francisco, Vicenta o María, no veo las palabras Alzheimer o Parkinson plasmadas en sus rostros, veo tres vidas, tres experiencias y sobre todo tres historias para contar. Me gusta asemejar a los mayores con los libros, llenos de sabiduría, de experiencia, de saberhacer... Tienen esa mirada serena que les aportan los años, a través de ella son capaces de crear el clima de tranquilidad del que carecemos el resto, los que “nos vanagloriamos” de llevar las riendas de la sociedad. La madurez hace al hombre más espectador que autor de la vida social, o eso dicen... Y como ocurre con los libros, muchos son relegados al final de una estantería, dando la espalda de este modo a una fuente de, no sólo, saber, sino de cariño.
Mi experiencia en el cuidado de los mayores, ha hecho que me diera cuenta de la necesidad de concienciación que tiene la sociedad con respecto al trato con este sector de la población. Afortunadamente, España ha avanzado mucho en este sentido, pero nos queda aún mucho camino por andar, un camino que tiene como destino la mejora de la calidad de vida de nuestros mayores.
Lejos va quedando ya la idea de las frías y aisladas de residencias, donde los familiares dejaban a sus padres, con un sentimiento, por ambas partes, de abandono y soledad. Hoy en día las residencias y centros de día van cambiando esa imagen, pero quizá demasiado lentamente. En Vitalia apostamos por el bienestar, la salud y mejora de nuestros mayores, nos basamos en lo más sencillo, y sin embargo en lo que parece haber quedado olvidado en el fondo de aquella estantería... nos basamos en el trato humano y en el cariño, dos conceptos que se van ahogando en el asfixiante ritmo de vida actual.
Un equipo de profesionales avalan el centro de Vitalia, profesionales que no sólo se limitan a aplicar los conocimientos geriátricos a cada mayor, sino que aportan una gran dosis de afecto en cada acción que realizan.
Es necesario que España se equipare a países europeos como Suecia o Alemania, países donde la figura del mayor no es sinónimo de olvido ni rechazo, sino que es considerada como una pieza clave en la sociedad. En estos países su cultura y mentalidad les inducen a crear sistemas, lugares y fórmulas por las que se posiciona al mayor en un lugar privilegiado, con cuidados y con todo lo necesario para su bienestar. Esa es nuestra filosofía, dar a nuestros “abuelos” ese lugar que se merecen y que durante tantos años se han ido labrando.
Como decía Nietzche “la madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño”, nosotros creamos un entorno favorable para que los mayores no sólo reciban la atención sanitaria que precisen, sino también crear un espacio para su ocio y su diversión. Porque siempre guardamos un ápice de nuestra infancia, de nuestra ilusión.. aún cuando tengamos 80 años.
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