Es posible que el titulo del articulo le sugiera motivos de reciente vigencia, sin embargo, no se teman una nueva teoría sobre la elección papal, sino que pretendo reflexionar sobre esos profesionales que siempre poseen una magnifica presentación en PowerPoint para la solución de problemas empresariales, y que recorren miles de kilómetros todos los años, con la única intención de que sus clientes, potencien la competitividad de sus negocios, a través de sus aportaciones; efectivamente, me estoy refiriendo a los consultores de empresas.
Mi primera impresión es que se abusa en demasía del término, cualquier esbozo de asesoría, o persona que recomienda sugerencias desde la opinión personal, que no profesional, se les tilda de consultores. Francamente, es un problema que afecta a la imagen gremial, y que probablemente el sector permite, ya que difícilmente puede hacer algo. Este es un sector donde se registra un nivel altísimo de intrusismo y que es de difícil regulación, ya que desgraciadamente contamos en ocasiones con el desconocimiento de las necesidades y evaluación de resultados de los propios clientes, así como con la caradura y poca ética-capacidad profesional, de aquellos que perciben la oportunidad de sacar unos eurillos, esto unido a que es relativamente fácil poseer un traje, un portátil, una PDA , móvil y poca honestidad profesional, se genera el caldo de cultivo idóneo para la insatisfacción de las empresas-clientes, con el consiguiente deterioro de la imagen del profesional en el sector. El consultor es una figura que salvo en organizaciones de cierta solvencia de cultura empresarial, no se le aprecia la labor de apoyo que realiza, es mas, la contratación de este en ocasiones posee causas de difícil comprensión, al que se acude desde la desesperación del empresario por la marcha de la empresa en momentos muy críticos (donde en la mayoría de las veces se le contrata para que de la cara ante los planes de reducción de costes antes trabajadores y comunidad), la promesa bien “empaquetada” de lo imposible por parte de los consultores o se justifica debido a subvenciones de la administración para determinados proyectos, que pueden coincidir o no con las necesidades de la empresa, pero se trata de aprovechar la oportunidad del gratis, con lo que la inversión y resultados importan poco, como si este dinero tuviese menos valor que el propio. Entiendo que la rentabilidad del consultor esta en el establecimiento de una relación profesional con la empresa, fluida, continua, de confianza e implicación y necesariamente por objetivos, sin duda estas características hará mucho mas competitiva a una empresa, basta ya del modismo que mantienen algunos empresarios “mi empresa cuenta con un consultor” que en ocasiones solo esta de “florero”.
Es el profesional de la consultoría, pienso, el agente que debe incrementar la cultura empresarial de cualquier organización, en la medida de que realice de manera adecuada su trabajo, en diagnostico, reflexiones, planificaciones y resultados. Yo, particularmente opino, que esta vacío de contenido las tarjetas de presentación que indican etiquetas como consultores técnicos, o dedicado a áreas concretas y que se ciñen con exclusividad a esos ámbitos concretos, ya que desde mi perspectiva no es recomendable injertar cualquier acción de mejora en la empresa, sin una previsión de cómo estamos en la empresa y que sucederá una vez implantada dicha mejora, así como la necesidad tácita de esta en función a los objetivos previstos para la empresa. Sin duda desde esta premisa o se tiene un conocimiento profundo del juego empresarial en su más amplio sentido o francamente es vender por vender, y de ser así es obviamente contraproducente para la organización-cliente. Estos profesionales son técnicos, llamémoslo informáticos, publicistas, promocionistas, diseñadores de imagen, ya que para mi no poseen el marchamo de consultor, y por favor entiéndanme bien, no digo que son ni mas ni menos, ni mas dignos ni menos dignos, ni mas importantes o menos importantes para la empresa, simplemente son profesiones diferentes y rotundamente complementarias de la labor de la consultoría.
La primera gran piedra de toque en la profesión del consultor es el diagnostico, fase que reflejara de cara al cliente, que tipo de profesional tiene delante, y como es obvio, no existe un diagnostico parcial en el mundo de la dirección de empresa, ni de cualquier departamento de esta, cualquier revisión nos lleva al conocimiento de cómo se están comportando las distintas áreas de las empresas, ya que sabemos que el funcionamiento de las partes, es consecuencia del modelo de empresa que estemos desarrollando. Por otro lado, también sabemos que cuando un cliente contrata a un profesional de la consultoría, en realidad no esta contratando alguien que implemente determinadas técnicas (esto es la consecuencia), piense que sería mas barato comprar el manual de instrucciones de esta, sino que en principio esta contratando un modelo de empresa, el que considera el consultor como competitiva en los mercados que se ubica la empresa y que estima como necesaria el cliente para su organización. Esta premisa hace que aquellos que venden, diagnostican e implementan las técnicas y/o herramientas de forma prototípicas a sus clientes, son defraudadores de la satisfacción de estos, así como no se les puede considerar consultores, sino vendedores especializados en un producto, o técnica, que no en las soluciones del cliente que es la misión profesional de cualquier profesional la consultoria que se preste.
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Enhorabuena Enhorabuena Rafael por tu aportación, ya era hora que alguien se decidiese a coger el toro por los cuernos en el tema de nuestra profesion. Ratifico todo lo comentado en el articulo. Gracias Ignacio - ip:***58.11.235 - (02/05/2005 00:00:00)